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Emprendimiento y juventud: ¿moda o imperativo social?

Emprendimiento y juventud: ¿moda o imperativo social?

Emprendimiento y juventud: ¿moda o imperativo social?

En esta época en la que estamos, donde el emprendimiento se ha convertido en muletilla para políticos, gurús y medios de comunicación, parece que la sociedad se empeña en centrar sus esfuerzos en impulsar esta dura actividad sobre un colectivo: los jóvenes.

Sin embargo, basta analizar los proyectos de éxito que nos rodean para darnos cuenta de que el emprendedor que mejores resultados ofrece no es ni tan joven ni tan inexperto. Más bien lo contrario. El perfil del emprendedor que saca adelante su proyecto, lo rentabiliza y lo internacionaliza es mayor de 35 años, con cargas familiares,  experiencial profesional en una o varias empresas, y una amplia red de contactos personales en su haber. Y en el comercio electrónico este perfil es muy similar, con el añadido de la tecnlogía.

Por esa razón cuando un inversor analiza un proyecto emprendedor, una figura decisiva es quién está al frente del proyecto, qué implicación personal tiene, en qué medida su supervivencia depende del éxito de la idea y qué red de contactos ofrece al proyecto, y después viene la idea, que puede ser más o menos innovadora.

En el caso del ecommerce, el emprendedor tiene que tener la capacidad de redefinir el modelo de negocio, innovar y adoptar herramientas y soluciones en tiempos récord, pero siempre teniendo en cuenta la gestión del riesgo que ello implica. Por lo que la experiencia laboral y el instinto de supervivencia aportan sensatez a proyectos complejos de desarrollar.

Cómo ser emprendedor sin ser “tan” joven

Según los expertos en emprendimiento, el emprendedor en Internet de cierta edad tiene mucho camino recorrido, pero también algunas limitaciones generacionales que debe afrontar:

  • Pedir ayuda y consejo. Al emprendedor con experiencia laboral le cuesta más reconocer que necesita ayuda y consejo, confía más en su propio criterio que en el de extraños “expertos”. Sin embargo, es cada vez más frecuente encontrarlos en jornadas, cursos y charlas, y participar en grupos de desarrollo de proyectos. Donde si se manejan mejor es la búsqueda de financiación externa y localización de inversores.
  • Adoptar los cambios y tendendencias. La tecnología y la forma de consumir tanto productos como información y ocio están cambiando la sociedad y la economía, y aunque no sea nuestra forma de vida, tenemos que intentar ponernos en la piel de los nuevos clientes, conocer qué les motiva y cómo toman sus decisiones.
  • Usar la tecnología a diario. Ser usuario de la tecnología como hábito de vida, no solamente como un canal más para nuestro negocio, sino como el pulmón que lo impulsa. Si queremos vender online, tenemos que ser compradores online, usuarios de redes sociales, de aplicaciones móviles, etc.

Con esta realidad, no deja de sorprenderme que las acciones de impulso al emprendimiento que se están tomando como estrategia de crecimiento en España estén básicamente orientadas a los menores de 30 años, basta con leer las medidas aprobadas recientemente por el gobierno para constatarlo. En mi humilde opinión, ampliar este abanico permitiría emerger muchas más iniciativas, que al fin y al cabo es el objetivo del plan.

¿No creéis que se están perdiendo muchas oportunidades de crear empresas online  y offline con estas limitaciones?

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